Vida y fe
¿Me sigue amando Dios cuando me equivoco gravemente?
Sí. Y no es una respuesta blanda para esquivar el peso de lo que has hecho. Es la afirmación real que hace la Biblia, incluso sobre fracasos graves.
Pablo escribe con total confianza que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados […] ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38–39). Esa lista pretende ser exhaustiva: no deja nada fuera, ni siquiera tus peores momentos.
Jesús cuenta la historia de un hijo que lo desperdicia todo, toca fondo y vuelve a casa esperando ser rechazado. En cambio: “Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió […] y lo besó” (Lucas 15:20). El padre no espera primero una disculpa perfecta. Corre.
Equivocarse gravemente es real, y puede tener consecuencias reales que vale la pena tomar en serio. Pero nunca fue lo que mantenía encendido el amor de Dios, así que no puede ser lo que lo apague.
Las citas bíblicas de estas respuestas se toman, en general, de la Nueva Biblia de las Américas. Algunas expresiones bíblicas pueden estar parafraseadas o seguir otras traducciones.
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