Relaciones y moral
¿Por qué el cristianismo tiene tantas reglas sobre el sexo?
Puede parecer que el cristianismo tiene una lista inusualmente larga de reglas sobre el sexo, pero el razonamiento no es una restricción arbitraria: es una visión concreta de lo que realmente es el sexo y de para qué existe.
Las Escrituras tratan el sexo como algo significativo y poderoso, no casual ni moralmente neutro, porque involucra a la persona entera, incluido el cuerpo: “el fornicario peca contra su propio cuerpo”, escribe Pablo, porque “su cuerpo es templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:18–19).
La Biblia vincula el sexo con el tipo más profundo de compromiso entre dos personas, descrito en Génesis como dos personas que llegan a ser “una sola carne” (Génesis 2:24). El sexo fuera de ese tipo de compromiso pleno no se considera malo porque el placer sea malo, sino porque separa algo diseñado para un compromiso de toda la vida del compromiso al que debe acompañar.
Nada de esto significa que el cristianismo trate el sexo como algo vergonzoso. El Cantar de los Cantares, todo un libro de la Biblia, es una celebración alegre y sin reparos del amor romántico y físico dentro del matrimonio. Las “reglas” existen en torno a algo que la Biblia considera realmente bueno.
Las citas bíblicas de estas respuestas se toman, en general, de la Nueva Biblia de las Américas. Algunas expresiones bíblicas pueden estar parafraseadas o seguir otras traducciones.
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